A lo largo de la jornada, hubo ocasión de conocer más de cerca la historia de este centro, su rehabilitación y su puesta en marcha como un entorno de trabajo colaborativo con identidad propia. Un espacio que no solo ofrece un lugar desde el que trabajar, sino que también refleja una manera de entender el desarrollo local desde la colaboración, el arraigo y la activación de oportunidades en el medio rural.
El encuentro permitió además visibilizar algunas de las iniciativas que ya tienen aquí su sede en este coworking rural, como LEJAN, ECOETUS y NANOMA, ejemplos del valor que aporta el emprendimiento local a la región y de cómo un espacio de trabajo puede convertirse en punto de apoyo, conexión e impulso para proyectos diversos.

Y es que, si algo define de verdad a un espacio de coworking, no es solo el lugar físico, sino también la comunidad que lo habita, lo enriquece y le da sentido. Por eso, no hay nada más auténtico que crear comunidad alrededor de una mesa, compartiendo alimentos y conversación. Precisamente de ahí nace también el sentido del evento y el hilo conductor de toda la sesión: La Mesa de las Ideas, una propuesta que convierte la mesa en un espacio para encontrarse, compartir, pensar en común y seguir construyendo comunidad desde una forma cercana y profundamente conectada con el territorio.
La jornada concluyó con una dinámica de co-creción estratégica en torno a tres ejes fundamentales: la creación de comunidad, la atracción de talento y la búsqueda de nuevas oportunidades para la región. Un cierre coherente con el espíritu del encuentro, que unió productos de la tierra, conversación compartida y reflexión colectiva para seguir poniendo en valor no solo el espacio, sino todo lo que ya representa para su entorno.
